Aprender a pensar más para pensar en aprender mejor

Por Lic. Adriana P. Marinsalta

El pensamiento es un proceso cognitivo cuyos puntos de partida y resultado están dados por los requerimientos del equilibrio adaptativo individual y que se expresa en el comportamiento. En tal sentido, pensar bien puede estar muy ligado a los conocimientos, las habilidades, las actitudes y la conducta del pensador.
El impacto que desde el ámbito educativo se puede provocar trabajando, sobre las nuevas generaciones, en el ejercicio cotidiano de la habilidad de pensamiento por encima de la memorización puede marcar un gran cambio en el resultado final de la impronta de cada alumno.
Un pensamiento eficaz se habilita cuando se es persistente, reflexivo, preciso y exacto; cuando se aprende a escuchar y a comunicar; cuando se es creativo, imaginativo, innovador y abierto hacia lo nuevo, aunque sea desconocido. También se piensa efectivamente cuando se aprende a ver las posibles consecuencias, cuando se cuestiona, se corren riesgos, se cometen y corrigen errores, tanto es así que se puede afirmar, sin dudas, que “pensar de manera errónea es mejor que no pensar”.
Expresar el pensamiento que se construye de manera activa y crítica viabiliza los aprendizajes y la formulación de conceptos con sustento propio. Desde el aula, decir sí al sentido crítico, a la posibilidad de que esta nueva generación disponga de personalidad, con ideas y opiniones propias que, a su vez, pueden ser argumentadas, discutidas y hasta modificadas, abre puertas a una ciudadanía más capaz, más criteriosa y, por lo tanto, más responsable.
Estrategias
Averiguar es buscar y descubrir la verdad. Es investigar, estudiar, detenerse a pensar. No es adivinar, donde lo que se pone en juego es la observación, la asociación y la discriminación para acertar una respuesta.
Imaginar es percibir una cosa que no se ha experimentado. Las experiencias previas y la creatividad sirven de apoyo a la imaginación.
Observar es descubrir cosas, notar, darse cuenta, decir, percibir, comparar y clasificar. Aquí juegan todos los sentidos, la curiosidad y la atención selectiva.
Buscar alternativas es procurar distintas maneras de ver o hacer algo, admitiendo y descubriendo otras posibilidades y no solo lo que propone la mayoría.
Formular hipótesis es proponer un enunciado que daría una posible solución a un problema.

A partir de la movilización de las habilidades de pensamiento se abren posibilidades diferentes de intervenir y organizar el grupo generando una transformación que favorece, en los alumnos, la autoevaluación, la autonomía y

 

También puede interesarte

Comparte... Share on FacebookShare on Google+Share on LinkedInPin on PinterestShare on StumbleUponTweet about this on TwitterEmail this to someone
Esta entrada fue publicada en Blog, Global y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *