Calidad educativa

Por Lic. Nair Balajovsky
Un tema que se ha puesto en boga en los últimos tiempos es la idea de “calidad
educativa”. Los números que se manejan en relación con esta problemática son alarmantes. A nivel internacional, cada 3 años se realizan los llamados informes PISA. Su objetivo es analizar mediante exámenes el rendimiento de los estudiantes de varios países del mundo. Por su parte, a nivel nacional, el Ministerio de Educación de la Nación realiza los llamados Operativos Nacionales de Evaluación (ONE), los cuales están destinados a evaluar el estado de la calidad educativa en el país. Lo que estas pruebas arrojan es que en la Argentina hay muchos estudiantes que no alcanzan los niveles mínimos de aprendizaje. Si bien la metodología que se usa para llegar a este resultado ha recibido muchas críticas, ya que solo se basa en resultados de pruebas en Matemática, Lengua y Ciencia, y no toma en cuenta factores tales como el contexto social o la infraestructura, no deja de ser por lo menos preocupante.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de calidad educativa?
Decimos que una educación es de calidad cuando satisface las demandas y necesidades de la sociedad en la que está inserta, cuando cuenta con los recursos necesarios y ofrece garantías de que llega a todos los niños y jóvenes de dicha sociedad y cuando les asegura la adquisición de herramientas para la vida adulta y de un aprendizaje verdadero.
Es indudable que ofrecer una educación de calidad no se relaciona únicamente con los contenidos de las materias. El entorno y los recurso didácticos y edilicios son parte fundamental del proceso, como también garantizar espacios libres de violencia y discriminación. Hay que tener en cuenta que ningún niño cuyos derechos estén siendo vulnerados, ningún niño con hambre, con frío o con miedo, podrá aprender de manera adecuada. El interés de Unicef por esta temática llevó al organismo a plantear un modelo de escuelas acogedoras con el objetivo de brindar las herramientas para que el aprendizaje sea auténtico. La idea central de este modelo es que la escuela debería operar siempre teniendo en cuenta lo que es más beneficioso para sus alumnos.
Plantea que una educación de calidad debería contar con los siguientes elementos:
-Entornos seguros para los niños.
-Profesores calificados.
-Materiales adecuados.
– Condiciones físicas y emocionales que permitan el aprendizaje
– Derechos protegidos.
-Escucha a la voz de los niños.

Podríamos inferir que si garantizáramos estas condiciones, el aprendizaje de nuestros estudiantes mejoraría. El desafío está en acercarnos un poco a este modelo sin perder
en el camino oportunidades para todos los jóvenes.

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