Un recorrido sin fin

A lo largo de todo el ciclo lectivo, les hemos acercado orientaciones y propuestas para favorecer la lectura, pensada como la columna vertebral de la enseñanza y una de las herramientas principales del aprendizaje significativo y constructivo.
Los planes y los proyectos institucionales y áulicos tienen como objetivo estimular y desarrollar en el alumno la necesidad y el placer por leer. Sabemos que cada niño experimenta el goce de diferentes maneras. A algunos, nos cuesta más llegar; otros en
cambio desarrollan el hábito lector con sumo agrado, de manera natural. El desafío de los docentes es “contagiarles” a los chicos las ganas de leer e impulsarlos para que se conecten con las obras literarias a partir de variadas oportunidades y posibilidades de expresión. Seguramente, a lo largo del año se han leído obras completas y adaptaciones, y se ha participado en diferentes situaciones a partir de poner un libro en manos de un niño.
La idea es que cada grupo pueda manifestar o expresar de diferentes formas determinados aspectos de las obras literarias leídas. ¡Qué bueno es vivenciar y exteriorizar el entusiasmo y la alegría de avanzar como lectores! Para ello, recurrimos a canales como los siguientes:
• Pizarra digital
• Escaneado de imágenes en diapositivas (PowerPoint).
• Incorporación de voz en off en cada viñeta.
• Diseño de la secuencia de ejecución con un determinado orden.
1. Expresión coreográfica de una obra, inventando canciones o interpretando las ya existentes.
2. Galería de personajes: dibujar protagonistas y agruparlos según distintos criterios: malvados, antagónicos, villanos, románticos, superhéroes.
3. Desfile de caretas: representar o reproducir diálogos de obras literarias. Los personajes se caracterizan con caretas, recreando la historia desde la perspectiva de los protagonistas.
4. El baúl de las sorpresas: colocar en un baúl objetos significativos de uno o varios cuentos. Los niños los sacan de a uno para sorpresa de sus compañeros y cuentan qué incidencia o participaciones tienen los objetos en las historias. Podrán reseñar usando recursos materiales.
• Críticas literarias por un día Algunos alumnos podrán exponer frente a un auditorio acerca de los libros leídos. Es una oportunidad para trabajar la expresión oral, manifestar por qué les pareció atractiva o no una obra, persuadir y capturar la atención de posibles lectores. Podrán relatar, referirse a los pasajes que les parecieron más significativos.
Los alumnos podrán recomendar libros e incentivar a otros niños a que lean las obras.
• Generar espacios para recibir autores Conocer sobre “el oficio de escribir”, los desafíos del escritor y del lector y la interrelación entre ambos. Se centra en la posibilidad de abordar en profundidad los textos, interpretarlos, relacionarlos y confrontarlos.
Es una oportunidad única para descubrir el pensamiento, el rostro y la voz de quien creó o invita a conocer otros mundos. A veces la visita no puede concretarse, los diálogos directos no pueden darse. Podemos, entonces, trabajar bibliografías y modos de escribir, y seguir obras de un mismo escritor; además podemos comparar estéticas, estilos y recursos para transmitir lo que se desea.
Hablamos de “recorrido sin fin” porque el proceso de aprendizaje de la lectura se sostiene a lo largo de la escolaridad. En las escuelas se sientan las bases para la formación de lectores plenos y autónomos.
En otras palabras, estas propuestas acompañan los itinerarios literarios sumando intenciones y aportando formas de disfrute desde las diferentes formas de expresión.

 

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Estrés en los niños

Por Lic. Nair Balajovsky

Desde nuestro lugar de adultos, con todas nuestras preocupaciones, las cuentas que pagar, el trabajo, las relaciones sociales y todas las cosas que a diario debemos afrontar, es común que veamos el mundo de los niños como carente de sufrimiento. Está muy instalada la idea de que los niños no tienen preocupaciones. Sin embargo, los niños tienen muchísimas fuentes de preocupaciones y en muchos casos pueden padecer lo que llamamos estrés infantil.

¿Qué es el estrés?
El estrés es la reacción del cuerpo a un desafío o una demanda. Se experimenta como un sentimiento de tensión emocional y física. Según la Organización Mundial de la Salud, el estrés es el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción. El estrés es un componente que todos los seres humanos tenemos y que nos sirve para la vida. Frente a un examen, por ejemplo, es normal que los estudiantes sientan un poco de estrés, pero este debe ser por un período corto de tiempo y luego debe desaparecer. El problema se da cuando la persona siente que las demandas y las exigencias que debe enfrentar son más altas que los recursos con los que cuenta para afrontarlos. Entonces, el estrés dura por un período prolongado. A veces, el estrés se prolonga por tanto tiempo que las personas lo naturalizamos y ni siquiera sabemos que lo tenemos. Entonces, podemos presentar una serie de síntomas que parecen no tener explicación.
Los niños no quedan fuera de esto. Entre los factores que pueden influir en ellos, podemos encontrar las presiones académicas, los conflictos de los padres, las situaciones difíciles, como los casos de separación de los padres cuando son chiquitos o la ansiedad por encajar en el grupo cuando son un poco más grandes, las actividades extraescolares que a veces no dejan tiempo para la recreación. Es muy común que los padres discutan en la mesa sobre temas que les preocupan y los niños escuchen, lo que los pone ansiosos debido al esfuerzo excesivo que deben hacer para procesar toda la información que reciben. Los niños de hoy están hiperconectados, ven noticias de todo el mundo, atentados, catástrofes naturales, temas de inseguridad y les llega una gran cantidad de estímulos que a veces a los propios adultos nos cuesta entender.
Imaginemos, entonces, la cabeza de un niño tratando de comprender tanta información…
¿Cómo reconocer el estrés en los niños? La forma más fácil de advertir que un niño está pasando por un proceso preocupante es cuando vemos cambios drásticos en su conducta: cambios de humor, cambios respecto de los logros académicos, desafíos a la autoridad y sobre todo reacciones desmedidas frente a las dificultades. Un niño que rompe en llanto porque se le cayó un lápiz nos está diciendo algo. Siempre debemos tener en cuenta que los niños y los adolescentes están en cambio constante; por eso, una entrevista familiar puede
ser útil para brindarnos datos acerca de la cada situación particular y enriquecer nuestra perspectiva, más allá de lo que podamos observar diariamente en la escuela.
¿Cómo ayudar a reducir el estrés? Como docentes nuestra ayuda puede ser útil. Es
importante estar disponibles para los estudiantes, que vean en nosotros alguien en quien confiar y no solo alguien que los evalúa, empezar a hablar de las evaluaciones finales con tiempo, hacer alguna tabla, gráfico o calendario para pegarse en el aula, para que los estudiantes sepan los días con los que cuentan para prepararse. Planificar y organizarse da una sensación de mayor control y esto reduce el estrés. Además, debemos ir caso por caso; hay eventos particulares en la vida de cada estudiante que pueden ser generadores de estrés: la muerte de algún familiar cercano, enfermedades, separaciones, mudanzas y cuestiones normales. Si los docentes tenemos paciencia y consideración, podemos
mantener a raya el estrés. Se puede ser menos exigente durante un tiempo con un niño que está atravesando un proceso de este tipo. Es cuestión de ser flexibles y estar
ahí para ellos, ofreciéndoles una mano que puede cambiarles la vida.

 

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Placas para las fiestas

Aunque parece increíble, ya se termina otro año. Para que puedas enviar tus mejores deseos a tus seres queridos, preparamos estas placas que podrás descargar y compartir.

 

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Últimos meses escolares: Técnicas de relajación para afrontarlos mejor

Por Lic. Nair Balajovsky

Llegan los últimos meses del ano y tanto estudiantes como docentes comienzan a mostrar
algunos signos de agotamiento, estrés y fatiga.
Concentrarse y mantener la atención en la tarease vuelve muy difícil ya que lo único que los estudiantes están esperando es la llegada de las tan deseadas vacaciones.
El estudiante que tuvo un buen año, con buen rendimiento en las evaluaciones y en las tareas probablemente transitará esta etapa sin demasiadas dificultades. En cambio el que a lo largo del año tuvo dificultades, con la presión que ahora se suma, es probable que se encuentre más enredado todavía.
Empezar a hablar de las evaluaciones finales con tiempo puede ser de gran ayuda. Realizar alguna tabla, gráfico o calendario que quede pegado en el aula para que los estudiantes sepan con los días que cuentan para cada examen y puedan armar planes a corto plazo para ir resolviendo los temas en los que cada uno tiene falencias. Es decir, que no haya demasiadas sorpresas en los estudiantes que al estar con cansancio y fatiga van a tener malos resultados casi con seguridad.
Pero además, una manera creativa y diferente de ayudar a nuestros estudiantes son las técnicas de relajación.
La relajación es una técnica muy sencilla, que puede ser de gran ayuda para aliviar estados de estrés y tensión. Si bien en principio la idea parece muy loca, ya que pensar en encontrar tiempo para esto cuando tenemos aulas llenas, sensación de que se nos acaba el tiempo y no llegamos con los contenidos, paros por toda la situación social que se vive y demás, parece una utopía una vez que te permitas utilizar solo cinco o diez minutos notarás que los beneficios son muchos.
Dentro del aula las más fáciles de llevar a cabo son las de visualización y las de respiración. Es preferible que no entremos en el campo de los masajes o las posiciones relajantes ya que al ser muchos estudiantes y en el espacio reducido de un aula va a ser más complicado. Siempre tenemos que generar un ambiente agradable en cuanto a la temperatura, bajar las luces, podemos poner música tranquila y en bajo volumen, llevar alguna vela aromática… si te animás, ya estamos listos para empezar.
El método de visualización es simple porque cada estudiante puede hacerlo desde su propio escritorio, solo basta con pedirles que con los ojos cerrados imaginen una escena relajante (playas, campos, parques, escenarios agradables, etc.) y la evocación de detalles, como la temperatura, el tacto, los colores o los olores que esta situación produce. Dejamos que estén en ese estado unos cinco o diez minutos y luego les pedimos lentamente que abran los ojos y retomamos de a poco el curso de la clase. Con respecto a la respiración, hay varias técnicas para utilizar. Lo que tienen como base es la idea de tomar conciencia de la respiración. La técnica de respiración diafragmática es de las más conocidas y sencillas. Consiste básicamente en ingresar aire por la nariz y lograr que este vaya a la parte baja de los pulmones (la sensación es que al aire va al estómago) y no a la parte alta de los pulmones. El movimiento del diafragma activa el sistema nervioso parasimpático, encargado de la “respuesta de relajación” del organismo. Los estudiantes más chicos se enganchan rápidamente y en los más grandes genera un efecto doble, ya que al mismo
tiempo que se relajan se encuentran con un aspecto de la personalidad del docente que suele gustarles mucho, que tiene que ver con la preocupación por el bienestar de ellos.
Podemos utilizarlas al empezar la clase, en el medio de la misma cuando empezamos a notar que el nivel de estrés sube o antes de las evaluaciones. Si tenés acceso a alguna computadora, te invito a que busques videos en YouTube para que te sientas mas segura a la hora de ponerlo en práctica y conozcas muchas más técnicas. Es  solo cuestión de animarse y probar.

 

 

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guada