Control Auditivo-¿Cuándo y por qué?

Se han realizado numerosas investigaciones a nivel mundial sobre esta problemática y las conclusiones obtenidas han coincidido en que un 29% del total de la población escolar presentaba problemas en uno o en ambos oídos. Si tenemos en cuenta las implicancias que ello tiene a nivel de conducta, rendimiento escolar y social, será oportuno plantear el tema como una de las áreas que debieran ser controladas al inicio de la etapa escolar. La hipoacusia o déficit auditivo se presenta como un enemigo silencioso pero muchas veces presente en las aulas, haciendo difícil la tarea de algunos alumnos y muchos docentes. El porcentaje de niños que concurren a primer año de EPB y que padecen deficiencias auditivas de tipo y grado variable, sea uni o bilateral y que han pasado desapercibidas a nivel familiar, en controles pediátricos o sanitarios y en la propia institución educativa, es muy elevado. Por ello, hacemos un espacio y pedimos un tiempo para reflexionar y actuar al respecto.
La relación entre audición y desarrollo neuropsicológico está ampliamente demostrada. Pérdidas auditivas leves y aun unilaterales se asocian con retrasos del lenguaje y dificultades en el aprendizaje.


Las consecuencias de la hipoacusia (pérdida auditiva) dependen de la magnitud de la afección, de la edad de presentación y del tiempo de evolución, afectando como hemos dicho las habilidades comunicacionales, cognitivas y conductuales.
La intervención y la rehabilitación integral obtienen mejores resultados cuanto más precozmente se realicen, por lo tanto será prudente sugerir un control otorrinolaringológico y auditivo cuando observamos a un niño que presenta ciertas características que pueden ser sintomáticas como las siguientes:
– Respira por la boca.
-Tiene dolor de oídos.
– Siente acúfenos o ruidos subjetivos en los oídos.
– Se marea.
– Muestra retraso en el desarrollo del lenguaje aunque sea leve.
– Pregunta frecuentemente y se hace repetir.
– Habla muy fuerte o muy despacio.
– Mira o se concentra en los labios de la persona que le está hablando.-
– Se cansa fácilmente.
– Tiene mayor dificultad en los ambientes ruidosos.
– No rinde de acuerdo con su capacidad aparente.
– Presenta dislalias.
– Distorsiona la producción de algunas consonantes.
– Omite fonemas.
– Tiene dificultad para comprender el mensaje.
– Se distrae.
– Presenta aislamiento e inseguridad.
– Manifiesta poco contacto con sus compañeros.
– Se muestra hiperactivo o con conducta agresiva.
– Prefiere las actividades motoras.
– Evidencia errores de ortografía y en el dictado.

En todos estos casos debemos investigar su audición. En primer lugar la consulta debe ser al médico especialista y luego se realizará la evaluación audiológica con pruebas objetivas y subjetivas.
La fonoaudióloga abocada al área de audiología es la profesional idónea para realizar los estudios audiológicos contando para ello con los conocimientos y la aparatología necesaria.
Hay diferentes tipos de exámenes de audición para niños. El estudio audiológico habitual (audiometría tonal o logoaudiometría) necesita de la cooperación del paciente, por lo que en ocasiones son necesarias varias sesiones para lograr tener un estudio confiable. Pero actualmente, y gracias al avance de tecnología, existen estudios como la timpanometría, la impedanciometría, las otoemisiones acústicas, los potenciales auditivos de estado estable que no incluyen la participación del niño. Son rápidos y de bajo costo por lo cual es indispensable tenerlos en cuenta.
También es necesario darle mayor difusión al problema, que padres y maestros tengan mayor conciencia de la importancia de la audición y hacer esfuerzos para detectar los problemas a tiempo.
En algunos lugares existe el screening o tamizaje masivo para escolares, pero en muchos solo algunas escuelas piden exámenes de audición y visión al ingreso a primer año. Sin dudas se debería implementar un programa de screening universal al inicio de la escuela primaria complementado con programas de instrucción a los docentes y charlas a las familias a fin de que la detección y la habilitación se realicen lo más tempranamente posible.
Solo la educación para la salud traerá aparejados resultados efectivos cuando se trata de detectar hipoacusias en la infancia.
La educación debe favorecer el desarrollo neurosensorial por medio de la estimulación de la visión, la audición y el desarrollo psicomotor puesto que esto prepara al niño: para seleccionar, integrar y analizar el mundo que los rodea a través de la información que recibe del medio, la familia y la sociedad.

 

 

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