Educando niños zurdos en un mundo hecho para diestros

Los padres y los docentes del niño zurdo pueden colaborar en gran medida para que le sea más fácil desenvolverse en un mundo pensado y diseñado para diestros.
No existen razones para pensar que la zurdera es un trastorno ni de aprendizaje ni de lenguaje o inteligencia. Tampoco es síntoma de destreza. Los zurdos son tan hábiles como los diestros, siempre que usen su mano preferida.
Es muy importante que un niño zurdo sepa por qué es zurdo, y que otros niños también lo son, ya que eso lo defenderá delante de una situación difícil. Algunos padres se preocupan cuando su hijo se inclina por la mano izquierda, por considerar la zurdera como un trastorno de aprendizaje. Claro que un niño zurdo tendrá problemas para integrarse a la escritura, pero la dificultad será apenas al principio.


La educación de un niño zurdo no tiene por qué ser distinta a la de un niño diestro. Lo único que pueden hacer los padres en el primer caso es apoyar, comprender y colaborar en gran medida para que sea más fácil para su hijo zurdo desenvolverse en un mundo pensado y diseñado para personas diestras. En nuestra vida diaria la mayoría de las actividades está orientada a una sociedad de diestros (el mouse y el teclado de la computadora, la cuerda del reloj, etc.). Problemas como el corcho que se queda en la botella, las tijeras que no cortan bien, las cuerdas de la guitarra que están colocadas al revés, los pupitres universitarios, entre otros, son situaciones que se repiten con frecuencia. Lo más importante que debe enseñarle un padre a su hijo zurdo es la capacidad de adaptarse a un mundo hecho para diestros. La zurdera no es un problema. El problema reside solamente en poder asegurar la comodidad de los niños zurdos, y evitar, así, su frustración o que se sientan discriminados. Estos pequeños problemas cotidianos pueden generar frustración, ansiedad o incluso falta de confianza en los niños, cuando por su edad no son capaces de reconocer la verdadera causa de su torpeza. En la escuela, los docentes deben ser informados de la zurdera de un niño desde el principio, para que puedan prestarle la atención que necesita, y determinar algunos cambios para una mejor comodidad del niño.
Afortunadamente, en la actualidad estos problemas van disminuyendo debido a una mayor conciencia social sobre el desarrollo de las minorías. Hoy existen productos especiales y gran cantidad de literatura e información sobre la naturaleza de los zurdos. Incluso, grandes mitos se han propagado sobre las habilidades intelectuales y creativas de los que dominan más su lado izquierdo.
El hemisferio cerebral izquierdo (que ejerce el control del lado derecho) controla el discurso, la lengua, la escritura, la lógica, la matemática y la ciencia; aquí está el modo de pensamiento lineal. El hemisferio cerebral derecho (que ejerce el control de la mano izquierda) controla la música, el arte, la creatividad, la opinión, las emociones, el genio; aquí está el modo de pensamiento holístico. Esta dominación del cerebro hace que los zurdos sean pensadores probablemente más creativos y visuales que los diestros. Esto es apoyado por un mayor porcentaje de lo normal de zurdos en trabajos y profesiones como la música y las artes en general. Los zurdos también son, generalmente, mejores en la percepción y en el pensamiento tridimensional. Hay, por ejemplo, más arquitectos zurdos de lo normal en comparación con otras profesiones. Los zurdos son, también, bastante buenos en la mayoría de los deportes de pelota por poseer una mayor coordinación entre mano y ojo.
El niño zurdo requiere de una mirada especial
Los niños zurdos necesitan tolerancia y paciencia por parte de sus padres y docentes, no basta con dejar que se las arreglen solos con su mano izquierda. Hay que acostumbrarlos, de a poco, a enfrentarse con todas las tareas y quehaceres pensados para los diestros, partiendo por una de las primeras herramientas que utilizan los niños: tijeras de punta redonda. Para un niño zurdo, trabajar con una herramienta para diestros causará frustración por la incomodidad y el mal rendimiento. Los padres deben preocuparse, ya que estos problemas se solucionan si el niño usa tijeras para zurdos; de esta forma, el niño recuperará la confianza en sí mismo. Hay otras tareas que no requieren herramientas y que serán difíciles de desarrollar para el niño si no es guiado correctamente; por ejemplo, atarse los cordones, ya que deberá aprender a hacerlo al revés que la mayoría diestra. Los padres juegan un gran papel en este sentido. En casa, ellos pueden ayudar a su hijo zurdo a abrocharse los cordones de los zapatos, por ejemplo, sentándose frente a él e ir guiándolo como si se tratara de una imagen reflejada en un espejo. La paciencia y la comprensión son ingredientes básicos en la educación. Cuando nacen, los niños son ambidiestros, pero una
tendencia suele manifestarse en un período corto de tiempo. A los dos meses se empieza a producir un reparto de responsabilidades entre la mano de trabajo y la mano creativa, pero solo a partir del tercer año se puede afirmar con algún grado de seguridad que un niño es zurdo. Pero existe un período comprendido entre los tres y los siente años denominado período de quirilancia, más conocido como ambidiestrismo. Para comprobarlo lo antes posible, hay que observar a los niños con atención cuando realizan actividades como pintar, asir y tomar cosas, comer, hacer fuerzas, etc. La zurdera no se refiere solamente a las manos, sino también a las piernas, a los ojos y a los oídos, y esta cuestión no debe ser dejada de lado. Es durante la quirilancia cuando ambos hemisferios cerebrales son equipolentes, lo que quiere decir que aún no hay dominio de ninguno de ellos. En un momento se realiza un proceso normativo de maduración que definirá la preferencia. Es en esa etapa cuando algunas maestras o padres de familia que piensan que están actuando muy bien facilitan la utilización del lado derecho sobre el izquierdo. Esta es una actitud errada, porque es ese el momento en el que el niño debe determinar su preferencia manual.
Cuando son obligados a usar la mano derecha, muchos de esos niños se convierten en zurdos encubiertos. En otras palabras, personas con problemas de lateralización. Muchas
veces son tratadas como si fueran disléxicas, cuando en realidad lo que tienen son dificultades de lateralización. Cuando se detecta que un niño es zurdo contrariado, no existen soluciones mágicas ni inmediatas. Se debe tener en cuenta que este no empezará a escribir con la mano izquierda, sobre todo si tiene entre ocho y diez años, aunque
debe permitírsele compensar el problema adiestrándolo en el manejo de la mano derecha.
La manera más sencilla de comprobar si un niño es zurdo o diestro es dedicando tiempo a observar cómo evoluciona su preferencia manual, viendo qué mano, pie u ojo utiliza.

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