El aula: Un lugar para aprender:

Cada una de las áreas de conocimiento debe darles a los estudiantes la gran posibilidad de aprender saberes indispensables para su vida. Saberes que sean herramientas de conocimiento para desarrollarse en la cotidianeidad, para que puedan seguir aprendiendo de manera continua, para que ejerzan su ciudadanía de manera responsable y para que puedan insertarse en el mundo actual. Saberes que no sean estancos sino que se relacionen y se vinculen, logrando la relevancia, la transversalidad y la profundidad necesarias.
Desde los NAP, el Ministerio de Educación afirma: “Los saberes que efectivamente se seleccionen se validarán en la medida en que propongan verdaderos desafíos cognitivos de acuerdo con la edad y favorezcan la comprensión de procesos en un nivel de complejidad adecuado, desde distintos puntos de vista; puedan utilizarse en contextos diferentes de aquellos en los que fueron adquiridos y constituyan herramientas potentes para entender y
actuar con inventiva, promoviendo el sentido crítico y la creatividad”.
“Será central promover contextos ricos y variados de apropiación de esos saberes prioritarios. Al mismo tiempo, las prácticas de enseñanza deberán orientarse a la comprensión de indicios del progreso y las dificultades de los alumnos, para generar cada vez más y mejores apoyos, a través de intervenciones pedagógicas oportunas.Esos indicios son diferentes manifestaciones de acciones y procesos internos y se expresan cotidianamente en diversas actividades individuales o grupales de comprensión (al
explicar, dar argumentos, ejemplificar, comparar, resolver problemas, etc.) y muy generalmente en el diálogo que se observa en la interacción con el docente durante el proceso pedagógico que tiene lugar en las instituciones escolares”.

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