Memorizar no es aprender

Por Prof. Alejandro Guardiola

Nuestras sociedades occidentalizadas confunden “aprender” con “memorizar”, lo que conlleva que nuestros estudiantes una vez que concluyen su período educativo se encuentren desorientados, al “no hallar respuestas en ningún libro”.
En este sentido, les presentamos cinco estrategias para asegurar que el aprendizaje vaya mucho más allá que la mera memorización.
1- Compromiso:es el establecimiento de contratos consensuados con todos los niños.Consta de tres puntos: meta, recompensa y penalización.
-Meta: como el cerebro trabaja con ahorro de energía, es muy importante
que los niños sepan cuánto, cómo y en qué van a gastar esa energía. Los tres componentes de la meta son similares a los que se observan en el juego de los niños:
– Probar.
-Experimentar.
-Crear.
Por lo tanto, los niños deben saber cuánto tiempo van a probar, cuánto tiempo van a experimentar y cuánto tiempo van a crear sobre un tema determinado.
-Recompensa: todo lo que hacemos los seres humanos lo hacemos para conseguir ciertos objetivos; por lo tanto, alcanzar un objetivo en tiempo y forma debe tener una recompensa.
-Penalización, que no es lo mismo que castigo. Por ejemplo, todos los niños están encargados de limpiar el aula los viernes, pero si un grupo de niños no cumple con cierta meta, entonces solo ese grupo deberá limpiarla.
2-Cooperación: el cerebro es un órgano social; uno de los más grandes instintos del ser humano es el gregario. Por lo tanto, una buena medida es sustituir los trabajos individuales por los grupales. Sabemos que el trabajo grupal aumenta en un 30% el rendimiento individual.

3- Practicidad:la evaluación debe ser formativa, o sea para el aprendizaje, y no solamente del aprendizaje, como actualmente ocurre. Deben ser pruebas basadas en la aplicación, no en la memorización.

4 -Resiliencia:hay una frase que cada maestro debería decir a sus niños y debería tener como controlador de sus acciones y consecuencias:
“Si te voy a guiar, vas a cambiar; y si vas a cambiar, vas a fallar.” Hay que fomentar la toma de riesgos y enseñarles a los niños que el error es parte del aprendizaje, no un castigo.
5 -Expansión:desarrollo de competencias naturales y tutorías. Hay un dicho que dice: “Es más fácil enseñarle a una ardilla para que suba más rápido un árbol, que enseñarle a nadar”, lo cual quiere decir que debemos ver los talentos naturales de cada niño, potenciarlos, integrarlos y desarrollarlos.
Los tutores son los niños más grandes que acompañan y enseñan a los más chicos. Así, los alumnos de grados superiores pueden ser los tutores de alumnos de grados más chicos. Un día a la semana, a una hora determinada, se pueden reunir para que el tutor se ocupe de ver cómo anda su “aprendiz” y en qué lo puede ayudar y aconsejar.

 

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